Nevermore Street 66, Atico

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Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dmitri Vólkov el Mar Jul 28, 2009 12:02 am

En uno de los mejores edificios de WhiteStone Valley, no es muy grande pero se encuentra decorada de una forma modernista con todo tipo de lujos.

Lo mas destacable es una enrome terraza con todo lo necesario para preparar lujosa fiestas, jacuzzi, y unas vistas en la ciudad.

El interior es tipo loft. En el nos encontramos una modernisima cocina, comedor,sala de estar equipada con lo ultimo en tecnologia y una buena libreria.

Escondido tras una cortina se encuentra el dormitorio y el baño.

Pese a estar decorado por algunos de los mejores diseñadores de la ciudad daba la impresión de un lugar impersonal y frio, como si no se pasasen muchas horas en ella.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dmitri Vólkov el Mar Jul 28, 2009 3:33 pm

Había aparcado en el sotano del edificio y había subido con ella en el ascensor, manteniendola cogida del brazo como si se tratara de una noble princesa y no de una simple prostituta. Eso era lo extraño en él, trataba a las princesa como putas y a la putas como princesas. Entro en la casa y dejo las llaves en una comoda junto al pasillo.

La casa estaba decorada con las ultimas tendencias, pero daba la sensación de que se pasaban pocas horas allí, si no fuera por la colleción de discos a los libros daría la sensación de ser la casa de alguna promotora inmobiliaria.

-Ponte comoda.-le dice a la joven de la que aun desconoce su nombre.-Yo voy a hacer lo mismo.

El chico se pierde tras la cortina que parece ocultar el dormitorio y se escucha el tintineo al desprenderse el cinturon y la ropa en el suelo. Sale de detras de la cortina con unos simples slip negros, en ese momento se ve como lo que en realidad parecian ariñazos son marcas de un pequeño latigo y que la espalda esta peor que el torso. Tambien lleva un cinturon apretado en su pierna derecha, un cilicio paracido al que utilizan algunos religioso.

Camina descalzo hasta la cocina, sus movimientos siguen siendo felinos algo que parece natural en él, pero bastante mas relajados.

-¿Te apetece algo de comer?-pregunta a la joven.-Hay pizza, espaguettis, comida chica, tailandesa, Sushi...

Dice asomando la cabeza desde la nevera.

En esos momentos es como si se hubiera librado de la mascara de mafioso, de depredador urbano para volver a ser el joven que estudiaba, salio con los amigos, cuidaba de su novia y soñaba con poder ir a la universidad. Parece incluso mas joen, portador de cierta inocencia que las marcas no consiguen borrar. No parece tener prisa por iniciar el acercamiento.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dafnée Moreau el Mar Jul 28, 2009 4:09 pm

Entra tras él y, abrazando aún el bloc, se queda un instante junto a la puerta y se apoya con un hombro, alzando las cejas con una medio sonrisa curiosa al observar el apartamento. Pese a parecer despreocupada y tan enigmática como siempre, el halo de fragilidad se había ido acrecentando poco a poco y ahora es más palpable que nunca, pareciendo realmente un hada que se ha extraviado de los bosques y no sabe a qué clase de fría ciudad humana ha ido a parar. Nada lo delata, excepto la única vez que traga saliva mientras él se pierde en su dormitorio.

Se acerca con suaves andares al sillón del salón, dejándose caer sigilosa e inclinándose para, con calma, quitarse las botas, los calcetines y las medias; deja a la vista sus piernas suavemente torneadas y de piel nívea, inmaculada, y cuando le ve pasar alza los ojos para observarla a través de las cortinas de pelo rojo. Se endereza sin parpadear, arreglándose un tanto el lazo de la desastrada trenza y entornando los ojos. Parece contemplativa y soñadora, en absoluto asaltada por el pudor al verle prácticamente desnudo, y sus ojos pardos se detienen mucho más en las marcas de su cuerpo que en otra cosa. No hay lascivia en su mirada,y no desvía la vista mientras se quita también las pulseras.


- Sushi... - susurra con su tonalidad arruyante, mientras se tumba bocabajo, abre el bloc y traza con el carboncillo lo que parece ser un nuevo detalle del dibujo. Cruza las piernas y las eleva, balanceándola, mientras esboza una sonrisa de matiz dulce y divertido - No sabía que el príncipe oscuro tuviera castillo propio... aunque éste parece frío y solitario.

Parece que en el fondo necesite hablar así, e incluso mantenerse vestida simplemente con su pantalón y su top de aire victoriano, para mantener la burbuja de fantasía e impedir que la realidad la hiera del todo, como un afilado cuchillo. A través de sus ojos todo es un cuento y ella es solo la princesa. Es mejor así.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dmitri Vólkov el Mar Jul 28, 2009 5:03 pm

Rebusca en el frigorifico y mientras saca una bandeja de Sushi y Sashime variado mete saca un paquete de fideos del frigo y los echa en un bol para ponerlos a calentar en el frigorifico, mientras esto se caliente saca dos copas y saca una botella de lambrusco de una pequeña nevera para el vino.

-Un principe oscuro no puede permitirse la compañia de princesas, pues dejaria de ser oscuro y los demonios lo devorarian.


Lleva la bandeja de sushi y el vino mientras vuelve a por los fideos chicos y la salsa de soja. Cuando lo tiene todo en la mesa baja de cafe quea hay entre los sofas, la acerca a donde esta ella tumbada y se sienta en el suelo. El aire con el que lo hace es desenfadado, como si fuera alguna clase de Constumbre heredada de la infancia.

Coje uno de las piezas de sushi con los dedos, mojandola en la soja y llevandosela a los labios, y sobareandolo. Por ahora disfruta observando a esa presencia eterea que tiene a su alcance, la mira como quien observa uno de los hermosos cuadros de John Willian Waterhouse, maravillandose con la misma belleza eterea y artistica de una de sus modelos.

-Aun no se tu nombre, princesa... el mio Dmitri, y si no quieres decirmelo no pasa nada, te llamare princesa...


Le da un trago al vino, no la mira con lujuria si no algo parecido a la adoración, como si aquella gatita callejera mereciera mas adoración que las modelos con las que normalmente se acostaba por trabajo, para él eran simples zorras que eran incapaces de apreciar todo lo que tenían, criaturas sin alma ni corazón que solo servían para ser usadas.

Por su madre había aprendido a respetar a las cortesanas, mujeres que convertían su corazón en mimbre para que no se rompiera y que a evces renunciaban a la dignidad por darle de comer a un hijo al que intentaban ocultarle lo duro de la vida.

Ella no pudo salvarle...

-No hay prisa por comenzar el juego, cuando te sientas preparada dilo.-su voz suena dulce.-Y si no te sientes preparada te llevare a casa...

Parecia que él estaba mas nervioso que ella, como si no quisiera ofenderla... No era lo mismo jugar con veteranas que con niñas.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dafnée Moreau el Mar Jul 28, 2009 5:37 pm

Ante su respuesta solo acentúa la sonrisa, con el aire suave u melancólico que la caracteriza. Solo deja de trazar líneas misteriosas con el carboncillo cuando él se se sienta frente a ella; entonces cierra el bloc y se eleva sobre los codos, cruzando los brazos y sin dejar de balancear las piernas. Se limita a contemplarle como él hace con ella, con una dulce sonrisa que, junto a sus gestos, la hace parecer la niña que descubre al fauno en un bosque misterioso. Su ropa contrasta con las níveas y sutiles curvas de su cuerpo, y el asalvajado pelo rojo cae junto a la trenza sobre las líneas de sus pechos, acentuados por lo encorsetado del top. Pero ninguno de esos gestos va destinado a seducir: simplemente, es así.

Acentúa la sonrisa algo sesgada cuando se presenta, y ladea la cabeza para apoyarla en el dorso de la mano.


- Si tú me has desvelado quién eres lo justo es que lo haga yo - susurra - Dafnée... un placer, príncipe Dmitri.

Alarga la mano para coger también un poco de sushi y llevárselo a los labios. Lo mordisquea con gracia, en absoluto con la brusquedad que supuestamente debería tener una vagabunda, como si todo en ella hubiera sido esculpido para ser bello. Mientras lo hace, sus misteriosos ojos se mueven curiosos por el apartamento, hasta que de nuevo se posan en él. Parece capaz de detectar cosas invisibles en su mirada, y al mismo tiempo tiene la cortesía suficiente de no indagar demasiado para no incomodarle. Solo aparece en ella un atisbo de sorpresa cuando le da a elegir; parpadea una vez, volviendo más indescifrable su expresión, y entonces recupera la sonrisa. Hay cierto aire agradable y juguetón en ella, como cuando extiende el brazo y lleva a sus labios el trozo sobrante del sushi, para que termine de comérselo él.

- ¿Y volver a mi solitaria vida en un desván abandonado? No, gracias... de momento, la compañía del príncipe me es más agradable... - coge la copa de vino y se moja los labios, entornando suavemente los ojos cuando de nuevo se posan, sin que pueda evitarlo, en las marcas de su espalda. Apoya los brazos en el sillón y deja caer sobre ellos la cabeza, casi dormitando - Tal vez tenga historias que contar, si desea ser mi bardo esta noche... por una vez me gustaría saber qué se siente en el papel de oyente.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dmitri Vólkov el Mar Jul 28, 2009 7:14 pm

Continua comiendo el sushi que llena bastante y los tallarines. Cuando ambos terminan va a la cocina y deja los platos en el lavavajillas. Saca de la despensa un surtido de galletas y otro de pastas y se pone a preparar dos chocolates con la dolce expresso.

-Espero que no te importe, pero no me queda cafe, lo suelo tener para las visitas.

Lleva las dos tazas y el postre en una bandeja hasta el sofa, volviendose a dejar caer en el suelo. Es un embustero, un fauno capaz de encantar aquel hada con una sonrisa que siempre parece sincera y por aquella mirada en la que parece que pueda sentir algo. Y tal vez podría, quien sabe.

-Esta bien pequeña hadita, te contare un cuento.-dice antes de darle un trago al chocolate.-Hace mucho... mucho tiempo... vivia en los bosques una hermosa y oscura hada, ella fue expulsada de la corte y por eso vagaba sola por los bosques, encandilando a los mortales y seduciendolos en su refugio, alimentandose de sus esencias y desechandolos despues..-Acciona el mando del equipo de musica y comienza a sonar una musica relajante-Pero el universo siempre te enfrenta a tu otra mitad, a esa que puede hacerte perder la cabeza con solo desearlo. Y en su caso le robo un corazón,el ladron fue un fauno con el que solo disfruto una noche, pero basto para dejarla encinta.

Mordisquea con suavidad una de las galletas que hay sobre la mesa, por sus gestos se ve que es un autentico goloso. Paladea despacio y le da un nuevo trago al chocolate.

-El bebe fue pretendido por la corte de los faunos y la joven hada emigro al mundo de los mortales para esconderlo antes de que naciera. Alli se refugio bajo la protección de un brujo que la transformo en mortal ocultandola a ojos de las criaturas magicas..-le da otro trago al chocolate y se relame la crema con un aire infantil.- De la mezcla de ambos salio una criatura extraña que hacía demasiado tiempo que no se había visto sobre la tierra, un angel de los sueños. La madre lo culto de los faunos y lo hizo pasar por humano.

Otro trozo de galleta que devora con gula, en esos momentos su mirada era soñadora como si mirara en el interior de su memoria, muy al fondo, en heridas que tal vez él ni recordase.

-El niño creció feliz, aprendiendo aunque no uisiera el valor que las mentiras tenían en aquel mundo, aprendiendo que si quería sobrevivir deberia ocultarse.-remueve con la cucharilla lo que le queda del chocolate y le da un nuevo trago.-Su madre se oculto bajo el disfraz de cortesana y el se crio jugando con los niños de el palacio dorado que le creian un principe de un reino lejano. Fue uno de ellos, cazada con ellos, bailaba con ellos y se enamoraba de ellos...

Su mirada se vuelve algo vidriosa al recordar su caida, la musica del reproductor cambia.

-Pero con él tiempo nuevos demonios aparecieron y reclamaron la vida de su madre, con un cruel hechizo que le hizo apartarse la corte para cuidar de sus restos.-apuro el chocolate como si este pudiera apartar a sus fantasmas.-A él le arracaron las alas y le obligaron a convertirse en uno de ellos, un incubo sediento de almas mortales. Un principe oscuro...

Volvio a la realidad y le sonrie con calidez, dejando la taza sobre la mesa.

-¿Te apece un baño?
-dijo caminando hacia la terraza y hacia el moderno jacuzzi que se encontraba allí, enmarcado por el atardecer en la ciudad.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dafnée Moreau el Mar Jul 28, 2009 8:03 pm

Acepta agradecida el chocolate, sonriendo siempre con esa misteriosa dulzura, y coge la humeante taza con los dedos. Después le mira a los ojos, y la veladura de sueños que los protege no deja ver con claridad qué atisba tras las pupilas del príncipe. Parece dejarse hechizar, envuelta en aquel oscuro sortilegio como una mosca atrapada en la telaraña; y al mismo tiempo, la luz etérea de esa mirada da la impresión de ser capaz de traspasar alguna clase de coraza, o protección, o lo que sea que pueda a haber sobre el embuste del hechicero.

Le da un delicado sorbo a la taza y, cuando comienza a contar su historia, la deposita en el suelo y se ovilla casi como una niña, para dejar volar su fértil imaginación y vivir el cuento retratado. Ella misma le otorga a la historia rostros, escenarios, sentimientos, mascaradas de emociones tan indescifrables como todo lo que revolotea ahora en su cabeza; y parece arruyada por su voz, dejándose envolver gustosa para vivir esa magia que, de nuevo, la aisla de la realidad. Casi parece sinceramente aliviada por ello.

Cuando la historia llega a su fin permanece en silencio, respirando calma y silenciosamente y parpadeando, como si luchase contra la inconsciencia onírica que guerrea para llevarla realmente a ese mundo inventado. En vez de ceder, sus labios dibujan otra suave sonrisa.


- Pero el príncipe... descubrió en su caída que en su corazón brotaba algo extraño - susurra - Y del dolor del martirio surgió una nueva flor, crecida entre las cenizas del olvido. El ángel caído supo entonces que en su alma navegaba la poesía... y aprendió a utilizarla para refugiarse en una crisálida de sueños, en la que los aldeanos no le lanzaban piedras para acabar con él. Y así pudo sobrevivir... pero en soledad.

Alarga la mano y coge una galleta, contrarrestando su insaciable hambre con sus pequeños mordiscos de pajarillo. No parpadea ni aparta la mirada de él, siendo imposible desvelar qué clase de sentimientos humanos oculta esa mirada abisal, pero resultando intensos. Luego se aleja y ella se incorpora con su grácil pereza de gata callejera, ladeando la cabeza y masajeándose el rojo cabello; consigue con eso despeinárselo aún más. Sonríe y asiente por toda respuesta; cualquiera diría que no es más que una prostituta por necesidad pagada por un joven rico; más bien parece el encuentro romántico de un cuento de hadas.

Camina tras él hasta el jacuzzi, con los silenciosos pasos de sus pies descalzos, y una vez fuera cierra los ojos y se deleita un instante con las vistas de la ciudad. Se apoya un instante en el alfeizar, sin decir nada durante unos segundos y disfrutando del silencio; sus andares son frágiles y cansados, lo que siempre queda cuando lleva al límite su vasta imaginación. Y además, lo hace gustosa.


- Es precioso... - después avanza hacia el jacuzzi y se sienta en el borde, arqueando la espalda cuando se inclina para rozar el agua con los dedos, y también las pultas del cabello y la trenza que caen sobre él cual cascada. Sonríe suavemente, sin mirarle, con cierto aire travieso además de su dulzura de siempre - ¿Aquí celebra el príncipe sus bailes...?, ¿mascaradas de disfraces donde nadie sabe nunca quién es quién...?

Por fin le mira, con una luz infantil en sus ojos; y mientras lo hace, deshace suavemente el lazo que se entrecruza en el centro del top para cerrarlo en una pieza, y lo abre solo lo bastante para desvelar un poco más su escote, sin llegar a dejar del todo a la vista esa Tierra de Nadie nívea que parece virgen. Da la sensación de ser una invitación a que sea él quien la desvista, con la complacencia de una servicial ninfa.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dmitri Vólkov el Mar Jul 28, 2009 11:21 pm

Asiente con la cabeza a su pregunta sobre las fiestas, aunque hacía demasiado que no realizaba ninguna, ultimamente el trabajo le absorvia y no tenía tiempo de organizar nada. Ultimamente las unicas visitas que tenía eran la de chicas como ella que se ganaba la vida vendiendo su cuerpo.

Sonrie ante el gesto algo coqueto de la chica y se acerco despacio a ella, casi con timidez. Acaricio la tela antes de tomarla con suavidad entre sus manos e ir retirandola. dejando a la vista una piel palida como la luna. Paso la llema de los dedos con el mismo cuidado de quien acaricia una obra de arte. Despacio la tomo del rostro y perdio la vista en sus ojos negros.

-¿Puedo?.-pregunto con un ronroneo calido antes de inclinarse sobre sus labios y besarlos con suavidad y fugacidad.

Termino de librarla de su ropa con la misma suavidad que antes, y se libro de la suya propia aunque no del cilicio que se ataba marcando su pierna y haciendola sangrar ligeramente.

La tomo en brazos con cuidado y la metio en el interior del jacuzzi haciendo el luego lo propio. El agua tenia un olor floral y de fondo seguia escuchandose algo de Buddha Bar. Parece como si todo lo que estuviera haciendo lo hiciera por alagarla a ella y no que fuera ella la que debía alagarle a cambio de dinero.

Y es que era con cortesanas como ella con las unicas que abría su corazón y dejaba de comportarse como un autentico cabron. Lo hacia porque sabía que era con las unicas con las que no corría el riesgo de enamorarse. Aunque había rumores de que muchas de ellas lo dejarian todo si el se lo pidiera, y es que el no se daba cuenta de la cantidad de corazones que su yo verdadero podía conquistar... Al contrario, pensaba que nadie podía amar a un hombre construido a base de mentiras, sobre todo cuando las dejaba en el cajón.

Parecía que dentro del agua se estaba librando de esa timidez a la hora de tocarla, la abrazó por la espalda y mordisqueo su hombro dejando escapar una risita traviesa.

-Estas rica.-dijo mordisqueando ahora su cuello y hundiendo la nariz en su pelo.

Sus manos comenzaron a acariciar su vientre y una fue subiendo a sus senos, acariciandolos con suavidad y dejando que su piel se erizara con el contraste entre el agua y la traviesa brisa. Su otra mano desciende bajo el agua y acaricia con la habilidad de un arpista su zona erogena.

-Eres preciosa....-susurra.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dafnée Moreau el Miér Jul 29, 2009 12:22 am

Sonríe de forma enigmática y suave cuando se acerca y empieza a desvestirla, sin moverse, únicamente perdiendo sus profundos ojos ojos pardos en los de él. Su respiración es tranquila, pero parece acelerarse un poco cuando deja al descubierto su torso, disfrutando sin trabas de la forma sutil con la que explora su piel, como un lobo invernal adentrándose en un yermo de nieve virgen.

Solo acentúa levemente la sonrisa cuando él pregunta, y cuando la besa de esa forma fugaz entrecierra los ojos, sin llegar a cerrarlos del todo, moviendo de forma lenta los labios para profundizar en esa caricia superficial. Casi parece también hacerlo con timidez, como si se adentrase a ciegas en un sendero oscuro y mágico.

Rodea su cuello con los brazos cuando la toma entre ellos, pareciendo más pequeña y frágil de lo que ya parece, y sin extinguirse en sus ojos esa luz enigmática, luminosa y sombría a la vez, melancólica y traviesa; da la sensación de que nadie descubriría sino la punta de un iceberg si se pasase horas y horas mirando en esos ojos, y a juzgar por la profundidad de su observación parece tener la misma sensación con los de él. Cierra un instante los ojos y suspira de forma lánguida, disfrutando del contacto cálido del agua en su piel desnuda y y embriagándose con el olor floral, forjando sin duda su mente alguna otra fantasía recién nacida. Y se abstrae en ella, solo hasta que él la abraza por la espalda, y se limita a volver a sonreír con dulce placer. En otras circunstancias aislaría su mente para evitarse sufrimientos, pero había tenido la suerte de dar con un auténtico príncipe disfrazado, a su juicio... ladea la cabeza y deja que su cuerpo se rinda a su caricia, envuelta por el contraste de sensaciones que ahora la hacen sentir bien: el agua, el suave viento y la temperatura de aquel que ahora la abraza, y al que ahora prefiere sentir en vez de mirar. Una risa escapa de sus labios, acariciante y algo jadeante.


- Mi sabor debe ser indefinible... como un jirón de nube - su corazón late cada vez más deprisa a medida que se siente más fusionada con su cuerpo, más cómoda, como una pieza de puzzle que por fin comienza a encajar con otra. Sin abrir aún los ojos, ladea la cabeza y apoya la nariz en su pelo, aspirando su aroma mientras acaricia suavemente su mejilla hasta el cuello. Su propia temperatura corporal es templada y cálida - ...me gusta tu olor - susurra, casi con el timbre algo inseguro de una niña - es... como un roble azotado sin piedad, pero fuerte...

Cuando sus caricias aumentan en intensidad arquea la espalda y empieza a jadear de forma audible, escapando en cierta ocasión un suave gemido de su garganta. Al sentir sus dedos explorando aquel centro sagrado ladea la cabeza y se estremece de forma visible, entreabriendo los labios, dejando que sus blancos pechos se muevan al acelerado compás de la excitación; es como si la hubiese asaltado un breve instante de pudor... pero no es pudor realmente, sino una sensibilidad que teme ser herida y al mismo tiempo ansía más caricias. Disfruta de la calidez de su voz y del momento en sí, alargándolo y acariciando con sus manos la propia piel de él, perlada en agua. Solo abandona la ensoñación cuando sus dedos tantean aquel instrumento que tortura su pierna; entonces abre los ojos y parpadea débilmente, observando lo que palpa con enigmática tristeza antes de mirarle a él y, entonces, darse suavemente la vuelta y sentarse a horcajadas. Sus facciones son indescifrables y sus caricias dulces, cuando desliza las yemas de los dedos por su rostro hasta el cuello hasta la barbilla, con extrema lentitud. El asalvajado cabello rojo cae sobre su cuerpo como ríos de lava, otorgándole realmente la apariencia de criatura sobrehumana.

- Un ángel negro no debería avergonzarse del color de sus alas... - susurra de forma arruyante, diciendo mucho y a la vez sin decir nada. Su misión no es decirle lo que debe hacer, sino simplemente complacerle... por eso esboza otra sonrisa cuando entreabre sus labios y, con suavidad, los prueba en un roce aún más intenso, antes de separarse apenas unos centímetros y añadir, acariciando su pelo tras las orejas: - ¿Qué deseas que haga...?
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dmitri Vólkov el Jue Jul 30, 2009 4:58 pm

Spoiler:
-El angel no se averguenza del color de sus alas, si no de la sangre que mancha sus manos.-susurra en su odio entre besos que recorren delicados su piel de marfil, mientras sus manos se pierden en las lineas de su espalda. Sus ojos brillan como si estuviera viendo a la criatura mas maravillosa de todas.-Se mia... Se mía por esta noche.

La toma en brazo como si se tratase de una ligera pluma y la coloca de rodillas sobre uno de los asientos, dejandola que apoya las manos sobre uno de los respaldos. Acaricia la linea de sus caderas antes de entrar en ella, lentamente, dejando escapar un ronco gemido.

Comenzo a moverse lentamente, apoyando el también El una mano sobre uno de los respaldos para tomarla con suvidad rodeandola con uno de sus brazos, elevando el torso de dafne hasta pegarlo al suyo, dejando que sus propios gemidos se escapasen junto a su oido. El movimiento de su cadera era lento pero profundo, y la mano curtida que no se esforzaba por mantener el equilibrio recorria el cuerpo de aquella ignea ninfa, masajeando con suavidad sus senos, pellizcando casi con ternura sus cimas y perdiendose en juguetear con la perla de su placer.

Cada uno de sus movimientos va dirigido a extasiarlas, aunque tambien és él quien llega al extasis en su interior, ahogando un fuerte gemido con un suave mordisco en el hombro de la chica. Jadea en su oido...
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dafnée Moreau el Jue Jul 30, 2009 8:00 pm

Spoiler:
Cierra los ojos para dejarse estremecer por sus besos, abandonando cualquier tensión, alargando ese momento en el que ambos cuerpos exploran el otro como un terreno desconocido. Acaricia su pelo mientras lo hace, enredando los dedos en él con un deseo creciente que deja también lugar a la ternura, implícita en cada uno de sus etéreos gestos y sus indescibfrables miradas. Sonríe suavemente entre dulces jadeos, mirándole de nuevo a los ojos cuando la abraza y tomando una de sus manos entre las suyas, tersas y cálidas, como si su temperatura corporal templada fuese inamovible en cualquier situación. Se lleva sus nudillos a los rojos labios y los besa, sin parpadear; es complaciente, se entrega a él, pero al mismo tiempo da la impresión de ser una criatura inalcanzable, demasiado apegada a mundos desconocidos a los que ningún mortal puede llegar.

- Tus manos... también son capaces de palpar y moldear la belleza - susurra, y su cuerpo se sacude con un leve espasmo involuntario, y un grito ahogado, al sentir sus caricias en su piel - Y hacerme soñar... - acaricia su mejilla hasta la barbilla, tanteando sus labios; pero no vuelve a probarlos, solo los tantea, como si no quisiera dejarse atrapar en otro beso - Soy tuya...

Se abraza a él cuando toma aquella posición, dejándole hacer, sin cerrar los ojos ni abandonar esa sutil sonrisa hasta que él comienza a entrar en ella. Entonces arquea la espalda y sus jadeos se transforman en gemidos. Sus caderas se amoldan a las de él y se acompasa a sus movimientos, disfrutando de esa lentitud que parece desgranar y alargar el placer. Las manos de la ninfa buscan darle el mismo placer recorriendo su herido cuerpo con sus manos y depositando besos y placenteros mordiscos en su labio inferior, su barbilla y su cuello. Los sonidos que germinan de su garganta evolucionan a medida que siente el éxtasis llegar más de una vez, y le abraza con más fuerza para sentirle aún más, flexionando el cuello hacia atrás y balanceando el salvaje cabello rojo. Se queda en esa posición muchos segundos, todo su cuerpo temblando; da la impresión de poseer una sensibilidad sobrehumana, nacida del alma y no del cuerpo, y que le otorga el halo frágil de porcelana capaz de quebrarse al mínimo roce; incluso parece que el placer le resulte en cierto modo doloroso, al percibirlo de otro modo.

Recuperado a medias el aliento le sonríe, acariciando su mejilla con sus labios. Sale de él para descender las yemas de los dedos y su lengua por su pecho, en suaves lametones que casi parecen sanadores, y no lascivos. Se arrodilla frente a él y, en vez de proseguir, se acomoda en sus muslos y apoya la cabeza en su abdomen, tanteando con la mano aquel instrumento que tortura su pierna y de nuevo mirándolo con cierta melancolía, quizá tristeza, quizá una mezcla de muchas cosas.


- ¿Por qué...?

No necesita añadir nada más.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dmitri Vólkov el Vie Jul 31, 2009 1:07 am

La toma en sus brazos para sacarla de algua, llevandola con cuidado hasta un sofa enorme que forma parte del mobiliario de la terraza. La deja con cuidado en él para tumbarse a su lado, apoyado sobre su costado y permitiendole a ella acurrucarse contra su pecho. Todea su cintura con un brazo.

-¿Por qué? Es una pregunta facil pero con una respuesta dificil hadita.-le contesta en un susurro.- Mi madre enfermo y la unica opción que tuve fue trabajar para Ill Capo, entrar en ese mundo es demasiado facil, al principio son trabajos faciles, sin importancia, pero cada se encrudecen y se vuelven mas complicadoa... Hasta que acabas matanto... Esto.-dice tomando la mano dde la joven y llevandola al cilicio, apretandolo contra él de forma que este se clavaba mas sobre su piel, su rostro muestra una leve muestra de dolor.-... Es mi forma de intentar limpiar mi alma de todos esos pecaados, no creo ser digno del cielo, pero tampoco quiero ser digno para el infierno....

Enreda con suavidaad las manos en su pelo disfrutando de su suavidad y y descendiendo por su hombro hasta su cadero, dibujando el trazado de su cuerpo con la llema de los dedos. Besa su hombro de forma travisa.

-Soy un monstruo Dafne, alguien demasiado corrupto... Tu compañia es para mi un regalo que no merezco.
-susurra mientras la llema de unos de sus dedos delinea el tatuaje de ella.-Si alguna vez tienes algun problema solo dimelo y este se arrepentira de haberte tocado, te lo prometo...

Sella la promesa con un suave beso sobre sus labios, beso que se vuelva despacio mas apasionado y profundo, como si con él quisiera acaricias su alma.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dafnée Moreau el Vie Jul 31, 2009 8:34 pm

Rodea su cuello con los brazos cuando la coge, mirándole con aquella misteriosa sonrisa que ahora parece destilar tierna y dulce diversión, somo si la abrumaran las atenciones de aquel príncipe solitario. Se acomoda en el sillón, contra su pecho; parece sentirse cómoda con la desnudez de ambos, teniendo como único manto el empapado cabello rojo cayendo en ríos ígneos por su espalda, su cadera y sus senos. Su piel perlada parece realmente blanca porcelana y a simple vista no hay nada en ella que cuente una historia, excepto aquel tatuaje dual que ahora él acaricia.

Mientras él habla se remueve un poco, con aquella expresión melancólica de profundidad inusitada en alguien de su edad; y sin embargo, también parece una niña, encerrada en su particular gota de rocío para proteger ese halo intacto de inocencia que no parece haber sido mancillado nunca, o al menos en apariencia. Desvela su mejor característica: escuchar, de un modo que invita al interlocutor a confiarse a ella y contar lo que desee, y solo si lo desea. Tantea como él desea ese instrumento atroz que martiriza su pierna, para luego permanecer como un hada silenciosa simplemente acariciando las marcas y cicatrices de su cuerpo. Y lo hace de forma agradable, produciéndole escalofríos placenteros destinados a relajarle.

Parpadea una vez y agradece en silencio su promesa. No rechaza el beso, pero parece dejarse atrapar por él, devolviendo la caricia con lenta y ardiente pasión. Y es cuando su cuerpo empieza a estremecerse que le aparta suave y sutilmente, sin desentrañar su sonrisa. Podía tener su cuerpo, podía tenerlo todo de ella, pero hay cosas que guarda celosamente bajo llave y no puede permitir que despierten, quién sabe por qué.


- Quizá no estés destinado a ninguno de los dos... - susurra entonces, con su voz adormecedora y melódica como el viento en un bosque - Puede que debas vagar entre ambos, alimentarte de la luz y las sombras... - acaricia sus labios con el pulgar, mirándole con sus indescifrables ojos pardos - La criatura más pura es aquella que ha viajado entre ambos mundos. Y yo... veo aún esa pureza. Intacta, pero escondida... - guarda silencio y, entonces sus labios dibujan otra sonrisa dulce e infantil, y se coloca sobre él para acomodarse, entrelazar los dedos sobre su pecho y apoyar en ellos la barbilla, sin apartar su mirada de la suya - Como yo... quizá no sea digna del Cielo o del Infierno. Puede que me desvanezca como un sueño lunar, al tocar las doce...

A juzgar por su voz bromea, pero sus palabras tienen ese matiz de realidad e irrealidad que producen desconcierto en el oyente. Se encoge de hombros y no dice nada más; lo cierto es que no quiere quebrar el hechizo y recordarse lo que es en realidad, por qué está allí y el hecho de que él tendrá que pagarle... no, aún no: la luz de la luna incide sobre ellos, y sobre ella en particular, acrecentando el aura mística que la envuelve siempre. Sería suya toda la noche, tal y como él desea, pero en su caso ese trato no incluye solo sexo de una noche.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dmitri Vólkov el Sáb Ago 01, 2009 1:26 am

Las horas van pasando y la posición de la luna indica que la madrugada ha llegado. El sigue allía acariciando con delicadeza el cuerpo de la ninfa y estremeciendose ante las suaves caricias de ella, en cierto modo es un sueño, una criatura que si no fuera porque sabe que no la encontrara al amanecer podría prendarse de ella. Porqueu ella es una musa para el bardo.

-Un demonio atrapado entre mundos y un hada lejos de su reino...-ronronea.-dos criaturas destinadas a consolarse para luego separarse, cuando el amanecer llegue... Y antes de que llegue deberiamos dormir algo.

La coge con cuidado en brazos y la lleva hasta a la cama, donde la tumba sobre la colcha, tumbadose luego a su lado, abrazandola por la cintura y pegandola a su cuerpo para darle calor.

-Descansa pequeña hadita...-

Y entierra la cabeza en su cuello, comenzando a cantar en un
susurro, hasta que se quede dormida

Cuando despierte y quiera marcharse encontrara un sobre cerrado con su nombre, dentro encontrara 3000 dolares.
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Re: Nevermore Street 66, Atico

Mensaje  Dafnée Moreau el Sáb Ago 01, 2009 3:57 pm

Los primeros rayos de sol ya despuntan cuando ella termina de vestirse, inclinándose para calzarse las botas sin premura. Se pein un poco con las manos el asalvajado cabello rojo y la trenza que de algún modo ha conseguido perdurar, atada con la cinta negra. Pese a su indumentaria, se mueve con el siglo suficiente para no despertar a Dmitri. Su expresión no delata nada, salvo el halo de melancolía habitual y casi una chispa de aburrimiento, aunque no lo sea realmente.

Le echa un breve vistazo al hombre durmiente, para luego incorporarse y acercarse, más bien deslizarse, hacia el sillón en el que descansa su preciado bloc. Lo coge, abrazándolo, y en ese momento se percata del sobre cerrado. Lo coge como si realmente no quisiera hacerlo, y consciente de los que hay dentro arruga un tanto la frente y aprieta los labios, quizá un gesto demasiado humano y revelador para ser ella, y que de repente desvela la edad que en realidad tiene.

Parece vacilar, como si no quisiera aceptarlo o se pensase abrirlo y coger solo lo justo y necesario para sobrevivir... pero en el último momento lo aprieta en su mano. Es lo justo... sabe que lo necesita, pero no como para abandonar su vida vagabunda. No lo desea... Recupera su aura irreal y contemplativa, abre el bloc y arranca el dibujo que ayer hiciese del parque, desatándose la cinta negra de la trenza para enrollarlo y atar el papel. Se acerca a Dmitri, esta vez con una suave sonrisa en los labios, y se inclina sobre él para dejar el dibujo a su lado y depositar un cariñoso beso en su mejilla.


- Au revouir, príncipe... - susurra, con su fluído francés natal.

Y, sin más, sale del apartamento sin dejar tras ella ninguna estela de polvo de hadas. Como si todo hubiese sido un sueño lunar. Como si ella, de hecho, jamás hubiera existido. Se frota el pelo una vez fuera, recorriendo el pasillo con la mirada que ahora recupera una vez libre del ensueño: observadora, cauta y astuta. Superviviente... Marcha sin volver a mirar atrás.

Al abrir el dibujo el príncipe verá el parque, convertido en un castillo en ruinas a la luz de la luna; a los otros peronajes de la historia transformados en un elfo, un demonio y un trovador; y a él, un ángel, arrodillado desnudo junto a un columpio que destila inocencia, tal vez la iconografía de la infancia. Sus alas están extendidas y una de ellas es negra, mientras que la otra es blanca, y su rostro refleja la tristeza tormentosa de un cautivo de las sombras que ansía recuperar la luz. De algún modo ha logrado plasmar algo demasiado hermoso, visto a través de sus ojos.
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