South Street,Edificio de Apartamentos Emerald,102

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South Street,Edificio de Apartamentos Emerald,102

Mensaje  Dominique Devereaux el Dom Sep 20, 2009 2:36 pm

Caminar por los oscuros callejones de Emerald Street es como ver pasar una pelicula estropeada que repite el mismo fotograma una y otra vez.
Calles estrechas y de asfalto carcomido por el paso de camionetas demasiado cargadas y a toda prisa,franqueadas a ambos lados por farolas oxidadas que hacia tiempo no ofrecen luz a nadie.Sin apenas espacio para alejar los cubos de basura de las entradas de las casas,diferenciar entre acera y asfalto es prácticamente imposible.
Y al otro lado,las fachadas de madera ennegrecida parecen saber muy bien para que sirven,para separar la mierda de fuera de la mierda de dentro.
Aquella calle pretende ser algo mas,cerca de los limites con los barrios de clase media,a unas manzanas,la mayoria de la gente que malvive en la zona sueña con la idea de pasar de limpiar sus edificios a vivir en ellos.

Una aspiración bastante pobre,piensa Dominique mientras evita de un salto un agujero en el asfalto lleno de agua sucia que apenas le devuelve su reflejo.
A paso ligero por toda la larga acera,se apresura a perderse de alli de forma falsamente distraida,sorteando baches y bolsas de basura apiladas,sin dejar de mirar a su espalda.
Es una costumbre mas que aprendida desde que se habia escapado de Nueva Orleans,y por supuesto en lugares como aquel,es una necesidad basica.
Encontrar el maldito edificio donde se esconde no resulta del todo sencillo.La infraestructura de las calles era demasiado antigua y casi todas confluian de forma laberintica unas con otras.Y tras demasiadas vueltas,todos parecen una mancha gris.
Calando las manos hasta el fondo de los bolsillos de los vaqueros gastados,Dom maldice apretando el paso aun mas hasta convertirlo en una marcha rapida,bajando la cabeza lo suficiente como para que la capucha de la sudadera le tape los ojos.
Las buenas personas no andan a esas horas en la calle.

La huida siempre agudiza los sentidos y en ese momento la sensación de que tiene que llegar a un lugar seguro hace que Dom afine la orientación al maximo.
El edificio está enquistado en medio de un mural de ladrillo que un dia debió ser rojo,lleno de manchas de humedad que acelera el deterioro hasta dejar huecos rasos,mucho mas oscuros alrededor de las ventanas,como si fueran grandes mordiscos hechos con saña.Apenas hay luz en ellas o alrededor,favoreciendo la imagen de desolado desencanto de cualquier cosa que se mire.Aunque claro,de dia no es mejor.
El portal es un campo abierto de angulos en penumbra,que habia que pasar lo mas rapido posible donde resultaba peligrosamente facil sufrir un encontronazo violento.
El ascensor era un lujo con el que hacia tiempo no contaba aquel edificio,atascado en el sotano,servia como almacen para deshechos.Las escaleras eran un tramo estrecho y largo,poco menos iluminado,subir corriendo era la opcion mas inteligente y es lo que hace Dom.
El pasillo central de la tercera planta,que separaba las puertas una enfrente de otras,contaba con las bombillas justas,pero no era extraño encontrar con que desaparecian con demasiada frecuencia.

Introducir la llave y girarla era un acto meramente simbolico,porque con una simple patada a la puerta,la entrada estaba asegurada.Con nerviosismo,zarandea la cerradura hasta que entra dentro cerrando detrás suyo con todo el cuidado del que es capaz.
Hogar dulce hogar...esa frase adquiria todo su toque mas siniestro.
La madera seca absorbia los ruidos mas debiles transformandolos en pequeñas detonaciones dentro de su cabeza.Y su respiración alterada hacia rato se habia propuesto barrer su mente para dejar espacio al unico sonido que podia hacerle temblar asi,el latido de su corazon.
Apoyado en la puerta,Dom trata de calmar su pulso por su propio bien,aunque el miedo siempre es una sensación difícil de someter,se ha metido en suficientes problemas en su vida como para ver aquello como algo soportable.
Le dolia el pecho por la carrera y ante eso solo habia una solucion.

A oscuras por la habitación,sin habituarse aun a la falta de luz,no hay mucho con lo que tropezar,avanza hacia una de las dos habitaciones que tiene el piso de apenas sesenta metros cuadrados.Deja a la derecha la cocina,donde solo hay un fregadero,un frigorifico maltrecho y un mueble al que le falta una manivela.El rincon cercano a la ventana oficia de salon de estar,donde se encuentra un sofá del color del café muy cargado y una mesa baja que conoció tiempos mejores.No hay tele y ni falta que hace.
Entra a trompicones a la habitación donde se apilan la mayor parte de sus cosas y no son muchas.La ropa y objetos personales estan en el armario empotrado de una puerta y encima de la cama solo hay sabanas revueltas.
A esas alturas sus ojos ven mejor y entra al pequeño baño de la habitación sin necesidad de encender la luz.Su reflejo es solo un borron oscuro en el espejo que abre,y saca el unico frasco de medicamento que hay.Lo abre y saca una capsula diminuta que traga sin beber agua,está mas que acostumbrado,aunque la agitación casi hace que se vaya de sus manos al desague.
Agachado sobre el lavabo siente que se ahoga y hasta que el medicamento haga efecto le espera un rato jodido.Abre el grifo y se lava la cara para calmarse,el agua le resbala por el cuello mojandole la sudadera que se pega a su cuerpo.

-Joder.-La policia habia pasado a su lado y ni siquiera le habian mirado,pero él habia encendido todas las voces de alarma y habia echado a correr.Los habia alertado de forma estupida y habia tenido que echar mano de su resistencia para darles esquinazo.
Enfadado consigo mismo tira el frasco cerrado al lavabo que rebota en circulos haciendo mas ruido del que merece.
Atraviesa la habitación quitandose la sudadera por el camino y tirandola a los pies de la cama,después la necesitaria pero ahora mismo estaba hirviendo de calor y su pulso no bajaba.En la cocina abre el frigorifico y saca una cerveza,no es que esté muy helada,pero para el caso es lo mismo.
Tomar el aire fresco de la noche seria una buena idea y aunque no tardará en tiritar sin mas ropa encima que una camiseta de manga corta,sale por la ventana a la salida de incendios.Con la cerveza en el bolsillo de atrás del vaquero se encara por la escalera hacia la azotea.
Alli siempre está mejor,casi nadie se molesta en subir,pues los pajaros y el lluvia la han convertido en un basurero,pero al menos no hay edificios que le tapen el aire y en ese momento lo necesitaba de forma urgente solo para él.

Nervioso aun,dando vueltas como un gato enjaulado piensa en lo que ha pasado,al menos ese dia.Si no queria levantar sospechas tenia que ser mas precavido,debia dejar la paranoia hasta tener los problemas pegados a su culo,pero tenia miedo de que le cogieran y le obligaran a volver a Nueva Orleans.Porque eso lo tenia muy claro,no volveria alli ni muerto.
Esa idea resulta tan atrayente,la ultima salida,siempre le queda eso,piensa mientras se sube a la cornisa del edificio.El aire le revuelve el pelo sobre los ojos al encaramarse demasiado hacia fuera y es justo lo que necesita.Mas tranquilo,abre la cerveza y se la bebe de un trago jugueteando con su equilibrio caminando paso a paso como si estuviese en la cuerda floja.
Bueno,mas o menos ahí está.A medio terminar la cerveza se detiene sintiendo ya el efecto del alcohol caliente acelerar el efecto del medicamento,su pulso baja y su temperatura tambien,conoce el proceso a la perfeccion.
Mas calmado mira hacia abajo.Desde alli es facil distinguir donde acaba la mierda y empieza la grandiosidad del dinero.La parte rica de la ciudad brillaba como una estrella,lejana,dificill de alcanzar si se está donde está él.
Pero sus ojos observan ese brillo con uno similar,la ambicion es su punto fuerte y cuando la antepone a cualquier sentimiento es capaz de transformarse.
Y si no que se lo pregunten al bastardo de su padrastro.
Sonriendo,relajado de forma toxica,abre los brazos en forma de cruz mirando hacia las luces de la gran ciudad,mirandolas con la lujuria propia con la que se miraria un cuerpo desnudo.

-Aquí estoy,Dominique Devereaux y pienso quedarme.-Su voz es ronca y distorsionada al principio,firme después cuando levanta la lata prácticamente apurada en un simbolico brindis.-Por vosotros y por mi.-Se lleva la lata a la boca y la vacia del todo.
Se gira hacia delante y mira hacia abajo,una gran caida,asi que decide bajarse de la cornisa de un salto.Centra de nuevo su atención en la alumbrada zona de Golden Hills,cogiendo carrerilla lanza la lata aplastada bajo su mano al vacio como si pensase que podria alcanzar alguna lustrosa ventana y romperla.-Porque seais tan estupidos! para darme todo lo que quiero.-Acaba gritando a pleno pulmon temblando de frio.

Dominique Devereaux
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