Trap Alley 707, Burdel

Ir abajo

Trap Alley 707, Burdel

Mensaje  Nadège F. Vauquelin el Miér Oct 07, 2009 4:37 pm

Angostas, lúgubres y opacas son las callejuelas que delinean la travesía a seguir. Un laberíntico entramado de difícil orientación y fácil pérdida que culmina ante un edificio sobrio y destartalado de dimensiones moderadas.
Un inmueble modesto dividido en dos plantas. La primera y principal, una amplia estancia en la que diversos tabiques fraccionan el terreno en dos cochambrosos cuchitriles que conforman los baños. En años pasados constituía un espacio de “libre” divertimento.

Una barra alargada de madera compacta ante la que se agolpan numerosos taburetes, componía el anticuado bar. Tras el mostrador dos tablas apuntaladas horizontalmente improvisan una estantería en la que a pesar del tiempo transcurrido, continúan envejeciendo mugrientas botellas cuyo contenido se adivina; alcohol. Las paredes desnudas revelan en la desvaída pintura la silueta de impúdicos carteles y cuadros que ahora se amontonan en el interior de cubos de basura. Infinidad de partículas de cristal se desparramaban por el polvoriento parqué del suelo; porciones de vidrio a los que los oblicuos rayos de luz que se filtran por los ventanales, franqueando la tela de ajadas cortinas, arrancan destellos monocromáticos.
Dicha instalación ha variado su antiguo cometido. En la actualidad, pese a su nefasto estado adquiere nuevo fin; un vasto y desértico salón se fusiona a una espontánea e imitada cocina de “estilo americano”

Una metálica escalera de caracol de imponente tamaño se materializa próxima a una esquina permitiendo el ascenso al piso superior. Cuenta con un total de siete habitaciones que se distribuyen en torno a un prolongado corredor, modelándose tras las sencillas y vetustas puertas que posibilitan el acceso. Tres se suceden a lo largo del margen derecho mientras que, un mismo número de entradas se corresponde a la pared contraria. La sobrante se sitúa en el extremo final del pasaje: un único cuarto de baño de dimensiones exorbitadas que, con total seguridad, habría sido transitado y compartido por un sinfín de serviciales señoritas que desempeñaban su honorable empleo en el prostíbulo.

El total de seis dormitorios carece de mobiliario elaborado; tan sólo un anticuado catre se cierne en el centro de ellos, deteriorados y diversos visillos cuelgan junto a los costados de las acristaladas ventanas y un humilde armario en cuyo interior aún permanecen ligeras e insinuantes prendas. Otros, sin embargo, han sido desvalijados.
Los adoquines de los cuartos, en su mayoría, se hallan revestidos de un perlado manto polvoriento. Cúmulos de diminutas porciones de cristal se desparraman por la superficie, deshilachadas alfombras se interponen en el camino a trazar, al igual que vasos, copas y latas habían sido olvidados en un desatendido rincón tiempo atrás.

El relevo de “matrona” ha sido conquistado por una joven callejera que escogió semejante emplazamiento como escondrijo.

Un caserón antaño bullicioso, colmado de éxito, fama, masculina clientela y sumisas damas. Ahora no es más que una férrea estructura que prevalece, como un recuerdo lejano. Siniestro y vacío.
avatar
Nadège F. Vauquelin
Estudiante del Siete Encinas
Estudiante del Siete Encinas

Cantidad de envíos : 3
Fecha de inscripción : 04/10/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.